CARTAS A MI DIRECTOR(IX)


                                 HACIENDO EL OSO

 

Nada tan aburrido como una tarde de domingo. Para entretenerme, andaba zozobrando un rato por Internet. Porque yo no navego, yo, zozobro.

El caso es que se me ocurrió poner en el buscador OSOS POLARES. Es un animal que me fascina. El Ursus maritimus que le llama la Ciencia.

Encontré muchas fotos de ellos. Envidio a los fotógrafos dedicados a plasmar en sus cámaras esos trocitos de Naturaleza. Pero Dios no me ha llamado por ese camino. Es muy posible que si yo me pusiera delante de un oso polar sucedieran varias cosas. Una, que se me zampara con trípode y todo. Y el pobre oso moriría de una indigestión. Eso fijo.

Otra cosa que podría pasar, es que antes de que fuera capaz de disparar la cámara, me hubiese congelado. ¡Que manía la de esos bichos en vivir en un sitio que hace tanto frío!

Cualquier cosa podría pasar antes de que yo lograra tomar una instantánea de esos animales ¡No se la puedo sacar al perro, porque no para de moverse!

 

 El Ártico le debe su nombre a ellos. También la Antártida.

Parece ser que la palabra ART quiere decir oso en el lenguaje de los esquimales (no me pregunten cual es). Y Antártida es “lugar donde no hay osos”.

Es como el acertijo que contó una vez el pirado de mi profesor de Física en la Escuela.

Imagínese que le secuestran y le narcotizan. De repente, despierta en un sitio lleno de nieve y se asoma a la ventana y lo que ve es un oso polar intentando cazar una foca. Ya sabría usted donde se encuentra,  ¡en el Polo Norte!

Ni que decir que todos nos quedamos mirándole pensando que definitivamente había perdido la chaveta. Si me secuestran y despierto delante de una estepa blanca helada, me daría lo mismo saber si estoy al note o al sur del Ecuador. Me acordaría de la madre del que me secuestró. Mi menor preocupación sería justamente mi situación geográfica.

Además, creo que mi profesor de Física no se había enterado todavía de una cosa que se usa hace unos siglos y que se llama brújula.

Bueno, me voy por las ramas. Eso es lo bueno de las Cartas al Director. Que me permite desbarrar a mi antojo.

Yo quería hablar de osos polares. Encontré fotos preciosas que me gustaría compartir con los que entráis. Algunas son fantásticas y desprenden ternura a mansalva.

Me sorprenden. Estos bichos son capaces de despedazar una foca con tres dentelladas. Atacan a ballenas beluga y en un plis plas, destrozarían a un hombre adulto  sin que se les moviera un pelo del bigote.

Pero con sus crías, son auténticas madrazas. Más que algunas madres humanas, que son capaces de echar a un contenedor a su hijo. O darle una paliza de muerte, sólo porque la criatura llora.

Esos padres capaces de vender a sus hijos, de prostituir a sus niñas de a penas siete años, de cargar con un fusil a un pequeño de ocho.

 

Esas noticias que a veces lees en la prensa te hacen pensar ¿En qué sociedad vivimos?¿Realmente somos todo lo civilizados que nos creemos?

No lo sé. Supongo que, si los osos nos vieran por un agujerito se estremecerían. Del miedo que damos.

 

 

 

 

 

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3 respuestas a CARTAS A MI DIRECTOR(IX)

  1. CRIS dijo:

    Bonito relato, Lola. y sabia reflexión…..sigue…sigue…..sigue…Por cierto, si te fascinan los osos… ¿Has visto la pelicula "El oso"? Intenta buscarla, la historia y la fotografía me cautivaron.

  2. Me ha encantado leer tu artículo, Lola. Preciosas fotografías y, sí, realmente conmovedor. Saludos.

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