SOPLAPOLLECES LAS JUSTAS (I)


LA CICLOGÉNESIS EXPLOSIVA O LA SOPLAPOLLEZ ENFERMIZA
Que haga frío en enero y en febrero es lo más normal del mundo. Al menos, en el hemisferio norte. Desde que el conocido hombre del tiempo de la tele, cuando sólo existía un canal, Mariano Medina, meteorólogo de tronío, salía cada noche explicando el tiempo que iba a hacer al día siguiente, los mortales de a pie empezamos a habituarnos a palabrejas como isobaras, borrascas, anticiclón y las fuimos incluyendo en nuestro vocabulario habitual. Incluso, como a mi me pilló esa etapa en plena infancia, cada vez que salía ese señor medio calvo con gafas de pasta y con un mapa de la Península Ibérica detrás lleno de rayajos y hablaba del pérfido anticiclón de las Azores responsable de la sequías más voraces, pensaba que éste era un terrible monstruo se escondía tras las islas lusas para fastidiar el sembrado a algún labriego confiado.
En los noventa llegó una nueva categoría meteorológica: la gota fría.
La gota fría era para los no iniciados el temporal de Levante de toda la vida, responsable de que el tío Benito, próspero ganadero de ánades dijera esa frase genial de: ¡María, cierra los patos que viene riada!
Pues eso es lo que ocurrió, que ya nunca jamás hubo temporales de Levante, ahora todo era gota fría, que leído de este modo, parece parte del texto de un anuncio de frigoríficos. Gota fría no frost
Pues no contento con ello, los meteorólogos de nueva hornada han llegado con otro nombrecito: la Ciclogénesis explosiva.
¡Y se quedan más largos que anchos, los tíos! Y el resto del mundo, “acojonao”. Ciclogénesis explosiva. Suena a castigo divino.
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Pues no señor, no alarmemos al personal. La Ciclogénesis explosiva no es más que un tiempo de perros. Ese que siempre nos azota cada enero y que viene con lluvia, vientos huracanados, nieve y demás furibundos meteoros.
Esperando hoy en la panadería a que el hornero me atendiera, no se hablaba de otra cosa, del mal tiempo. Tema recurrente cuando uno está en esperando en una cola o /y en un ascensor.
El panadero leyendo lo de la ciclogénesis de marras, se preguntaba si era alguna prueba ciclista, como la Vuelta a España, pero con muchos sprints. Por lo de ciclo, claro. No preguntó si por lo de explosiva hacían falta los artificieros.
Repasando los diarios de hoy, todos tenían una reseña sobre el mal tiempo y todos con el nuevo término en sus textos.
Como siempre, las nuevas palabrejas suelen tener sus adeptos. Porque son muy “cool”. Y más cursis que un condón de Hello Kitty con purpurina.
Así que si un día amanece nublado, frío y con algo de viento, pues ya no es un día desapacible. No. Es una ciclogénesis amariconada.
Y si a estos mismos redichos, les dejas que interpreten el refranero, vamos dados.
Del famoso, “Cuando el grajo vuela bajo…” puede quedar algo así:
“Cuando el córvido efectúa un vuelo rasante, hace una ciclogénesis de la gónada”
Yo por si las moscas, le he echado un vistazo a la calle y viendo que caen chuzos de punta y que el grajo ha cogido el metro, he decidido que hoy me quedo en casa, con sofá, manta y palomitas. Y que le vayan dando a la Ciclogénesis.

©Lola Piera Lozano 2013
Enlace del programa de la Universal radio.
http://www.ivoox.com/paloma-contigo-lola-piera-ciclogenesis-explosiva-el-audios-mp3_rf_1738715_1.html&#8221;

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