CREMA PLASTELERA


Este sería el lema de la hipotética falla que una lleva en la cabeza, basándome en el panorama de desencanto, corrupción y desmadre que el país tiene en estos momentos. Vamos pues con la explicaçió de la Falla…
Como figura central del monumento, un ninot gigante que representára a un maestro tahonero decorando con una manga pastelera gigante una enorme tarta, como alegoría de España, podrida y oradada por gusanos que saldrían por todas partes.

Al artesano me lo imagino con esa típica expresión histriónica que nuestros artistas falleros dan a sus criaturas y malencarado. Vestido con un mandil lleno de manchas y con una pinza en la nariz para no respirar los efluvios de la “plasta” que sale de la manga para la decoración y con un par de moscas pululando sobre la pasta marrón que empozoña el magno pastel. De estas dos figuras, los churretes de porquería irían cayendo hacia la base de la falla.
El cuerpo central del monumento estaría rodeado de diferentes escenas que reflejan este momento histórico de dejadez y mediocridad en el que vivimos. Se me ocurren ocho escenas que representan los últimos acontecimientos políticos y sociales del país.

Una de ellas recrearía un trozo de Sabana africana con un grupo de elefantes coléricos, encabritados y en actitud de estampida. El macho dominante de la manada llevaría una corona colocada de forma ladeada, como si se le hubiera caído encima al embestir y de la boca de todos los paquidermos saldrían las piernas de los “cazadores” regios que estarían a medio devorar. Debajo habría un cartel como parte de la conversación de los tremendos animales que pusiera: “Si ya estamos en peligro de extinción, esto era lo que Noos faltaba”.

Otra de las escenas representaría a Bárcenas vestido de cartero repartiendo sobres a diestro y siniestro pero quedándose para él, el más gordo y abultado y del cual sobresaldrían billetes de quinientos euros. La dirección del destinatario de dicho sobre sería la de Banque Suisse, en Ginebra. El lema de esta escena sería: “Quien parte y reparte se queda la mejor parte”.

Siguiendo la estela de críticas, en otro apartado pondría un grupo de ninots de manera que cada uno representara a un partido político catalán,vestidos a lo Sherlock Holmes pero con barretina en la cabeza y mirando a través de las cerraduras de unas puertas, espiándose los unos a los otros y con la leyenda que pusiera: “Sé lo que hiciste en el último pleno parlamentario… y mucho Más”.

La cuarta estampa tendría como escenario una antigua barbería, siendo Rajoy el peluquero titular llevando en las manos unas tijeras y una maquinilla eléctrica para rasurar. En el sillón de barbero estaría sentado el primer cliente, un viejecito como representante de los pensionistas con la cabeza medio rapada mientras que otros parroquianos vestidos de obreros, médicos, maestros etc, hacen cola quedando a la espera a que les llegue su turno. Junto al barbero Rajoy tendríamos a un Montoro, ayudante del peluquero principal afilando la navaja barbera lista para hacer una sangría al pobre ocupante del asiento. Detrás de todos ellos y vestido con una bata de mancebo aprendiz, estaría Rubalcaba tomando notas y con la barba metida en una jofaina.
El lema de este cuadro sería: “Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…”

Como no hay quinto malo, la siguiente escena la imagino con un Jordi Pujol vestido a la manera de Maestro Joda y aleccionando a sus hijos, todos ellos con sacos de basura llenos de dinero y cargándolos a sus espaldas. Un cartel explicaría el sabio consejo que éste le da a sus vástagos: “Que la fuerza os acompañe… para poder cargar con la pasta”

El sexto sketch tendría como contenido la dación en pago. Un grupo de banqueros vestidos con chaqué y chistera, todos tan orondos que casi hacen estallar los botones del chaleco y mientras se están fumando unos enormes habanos, van hurgando en los bolsillos del ingenuo hipotecado, sacándole el dinero a manos llenas y dándole a cambio un ladrillo como símbolo de la vivienda que compró y que ahora le embargan.
El lema sería: “Hipoteca, que algo queda”.

Una nueva escena tendría como protagonista a Ángela Merkel, vestida a lo señorita Rotenmeyer y dando clases a sus alumnos, los países del la Unión Europea. Todos sentados en sus pupitres y copiando en sus cuadernos la lección que ella está escribiendo en el encerado y que consiste en cómo recortar los presupuestos. En una esquina del aula, varios de los niños más torpes estarían casigados cara la pared, de rodillas con los brazos en cruz y con orejas de burro. Esos malos estudiantes serían Grecia, Italia, Portugal y España. Aunque el niño que representa a España, un chaval con cara de pícaro, todo pecoso y mellado, llevaría un tirachinas cargado y apuntando al trasero de la autoritaria maestra.
La leyenda de este cuadro sería: “Rebelión en las aulas”.

Por último, un ninot plantado en el césped que suele rodear al monumento fallero, tomaría la forma de una bellísima mujer con cara angelical y serena, vestida con una larga túnica blanca y que representara a la nobleza y la justicia. En una de sus manos llevaría una tea ardiendo con gesto de encaminarse hacia este putrefacto pastel y con la firme intención de prenderle fuego para que éste devorara toda la merdé acumulada en estos años. Sería la personificación de la catarsis que muchos esperamos que ocurra y el sentido que tiene nuestras fiesta josefinas: Purificar mediante las llamas.
“La esperanza es lo único que nos queda”, sería el título de la última escena.
(EDITADO POR EL PERIODICO EL MUNDO EL 12/03/2013)

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