SOPLAPOLLECES LAS JUSTAS (III)


HERMANO DE LA ESPUMA

Tenía un conocido venezolano que siempre contaba la misma historia para reflejar la idiosincrasia de su pueblo. Decía que, cuando Dios terminó de crear el mundo, empezó a repartir diferentes recursos y dádivas por los territorios y los países. Cuando llegaba a Venezuela decía:
“Y para Venezuela gran cantidad de petróleo en sus entrañas”
Seguía su recorrido repartiendo riquezas y cuando de nuevo llegaba a Venezuela le otorgaba nueva dádiva, como una naturaleza espectacular.
Así ocurrió durante varias veces hasta que uno de sus ángeles, viendo el derroche de regalos que le otorgaba a este país preguntó:
“Señor, porque siempre que llegas a Venezuela le otorgas tantos bienes y con el resto eres más cicatero”
A lo que Dios respondió:
“Tranquilo, que ahora lo llenaré de venezolanos”.
Para compensar, se supone.
No suelo escribir sobre política y seguiré sin hacerlo, pero he seguido con curiosidad los últimos acontecimientos de este país .
Desde la muerte y posterior entierro de Chávez, con toda la parafernalia y surrealista puesta en escena de sus celebraciones fúnebres, queriendo traspasar la eternidad manteniendo su cuerpo momificado, pero que, debido a la chapuza de los posteriores dirigentes, este hecho no pudo ser porque con el mareo de llevarlo y de traerlo, comenzó el proceso de putrefacción. En fin, que el cuerpo del “Gorila Rojo” terminó igual que un yogur, con la fecha de conservación caducada.

No es mi intención cuestionar el programa político de los candidatos que se presentaron a las elecciones, Maduro, el autoproclamado sucesor del comandante bolivariano, un señor que se dedicaba a conducir autobuses por Caracas y que ahora conduce un país enterito sin bono bus ni ná. Y el otro, Capriles, un señor que para la mitad de los venezolanos representa “la derecha recalcitrante”. Habría que discutir y dilucidar con calma el sello político de cada candidato y el tufillo sectario que ambas opciones desprenden. Pero eso es cosa de los amigos venezolanos, que ya una tiene bastante habas en su caldero patrio como para ir señalando.

Lo que sí es cierto, es que me lo he pasado en grande viendo la campaña electoral.
¡Que derroche de moda deportiva! Eso de que el señor que será presidente de un país, aparezca en chándal como un jubilado haciendo sus ejercicios por una de las rutas del colesterol de cualquier ciudad nuestra, resulta chocante. Será que lo de “informal pero arreglaó” que cantaba Martirio ha hecho mella en el país suramericano.
Yo reconozco que mi punto de vista es europeo. Pero no me puedo imaginar a los ministros de la Unión acudiendo a Bruselas con el chandal de sus respectivos países. Y menos a Rajoy con el modelito que nuestros atletas lucieron en las últimas olimpiadas. Ese que, al comprar una equipación completa, te regalaban una cinta de Los Chichos, como accesorio imprescincible de este.
Pero lo mejor de toda la campaña electoral fue las declaraciones de Maduro diciendo aquello que Chávez se le reveló en forma de pajarito que pululaba por sus alrededores. Lo que no ha transcendido es qué especie de pajaro era: uno de mal agüero, un pájaro en mano o simplemente, el famoso pájaro uyuyuy. Ningún afamado ornitólogo ha comentado nada al respecto, así que nos quedaremos con la duda. Lo cierto es que durante los mitines de la campaña, el chandalero bolivariano se dedicaba a pegar silbatazos, no se sabe si con la intención atraer a las hembras de la especie o como melodía de fondo.

Hace dos mil años , otro “iluminado” esta vez en en el Imperio romano, hizo a su caballo cónsul. Así que la historia se repite.

Al final ha ganado Maduro, pero con sospechas fundadas de que ha habido no solo pucherazo, si no una batería de cocina entera paseándose por las urnas. Es algo que en estos regímenes pseudodemocráticos puede suceder y no me sorprende. Pero lo más divertido eran los nombres que se barajaban para formar el primer gobierno de Don Nicolás: Piolín, el Pájaro Loco, el Correcaminos o el Pato Donald.
Incluso en ciertos mentideros, se escuchó el nombre de la bruja Lola, por el hecho de que éste tiene ciertas habilidades para contactar con los fallecidos.

Nosotros nos quejamos de nuestro país, que es de charanga y pandereta. Pero puestos a comparar, no me cambio viendo lo que hay fuera. Seguro que tendría la mala suerte de atropellar alguna paloma despistada y me enchironarían por cargarme el espíritu de Bolivar o alguna cosa peor.

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